Usan la firma de escribano jubilado para apoderarse de tres campos

28 agosto, 2017

Los lotes suman casi 500 hectáreas. Se cita un poder notarial de 2001. Sin embargo, luego se probó que el profesional se había retirado en 1998

Lucas Ameriso
La investigación hecha por el gobierno provincial que derivó en una denuncia ante Fiscalía por presunta estafa inmobiliaria con la venta de campos en el sur provincial y otras seis propiedades por un valor estimado de 200 millones de pesos contiene más detalles. Fue en una operatoria por intentar quedarse con casi 500 hectáreas de tres lotes de campo en San Eduardo, Maggiolo y Venado Tuerto. En la escritura de transferencia se cita al escribano bonaerense Horacio Jorge Murcho, pero mediante un poder apócrifo. Dicho documento de venta se fechó en 2001, pero Murcho dejó de ser escribano en 1998. En los casos de los seis inmuebles en Venado Tuerto, varios notarios quisieron inscribir las mismas propiedades a la vez en el Registro de la Propiedad, lo que activó las sospechas.

LaCapital dio cuenta en la edición de ayer de las operaciones inmobiliarias bajo la presunción de estafa que desataron un escándalo en el sur provincial. Una minuciosa investigación administrativa del Registro General de la Propiedad detectó irregularidades de tal envergadura que terminaron en una denuncia ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA).

Fueron dos presentaciones hechas por los funcionarios del gobierno provincial fechadas el 23 y 25 de agosto pasado las que pusieron en conocimiento de la Justicia la presencia de documental irregular que podría derivar en una aparente maniobra fraudulenta por 200 millones de pesos.

LaCapital accedió a ambas denuncias. En el caso de los tres lotes de campos, se vislumbra como llamativa la invocación de un poder apócrifo en la transacción de los terrenos.

Son los casos de los tres lotes por 55, 112 y 287 hectáreas respectivamente en la zona de San Eduardo, Maggiolo y Venado Tuerto.

Se ingresó al Registro de la Propiedad una escritura de compraventa autorizada por el escribano Angel Emilio Moreale, otorgada por Luis Celio Restovich, quien manifestó que lo hizo en representación de Luis Néstor Ferrari y Angela Zampana, “conforme poder especial irrevocable autorizado por el escribano Horacio J. Murcho”, cuyo registro está en el partido de San Fernando (Buenos Aires) en 2001.

Ese boleto de compra-venta que se esgrime y que se aduce había certificado Murcho ubicaba a Ferrari y Zampana como vendedores, y a Restovich como comprador.

Esta última persona figura como interesada en vender, intención que se expresa por el bloqueo de certificados por el escribano Eugenio Luis Casadei, para la compra-venta.

El 10 de noviembre del año pasado, la administradora judicial de los bienes dejados por el fallecimiento de Ferrari en 2003, a cargo de Lea Silvia Kreimer, manifiesta “que ante el rumor de la venta de los campos del activo hereditario” solicita fotocopia de lo transferido e ingresa una medida cautelar innovativa.

En la denuncia hecha en Fiscalía, se cita el escrito de la escribana Romina Guarino Schneider, titular del Registro Notarial Nº1 de San Fernando, donde expone que el poder referenciado “carece de matricidad, ya que en 2001 el escribano Horacio J. Murcho se encontraba jubilado” y el registro notarial estaba a su cargo. Pero además manifiesta que con anterioridad a esta fecha no se otorgó escritura alguna.

Murcho actuó como escribano desde el 16 de agosto de 1950 al 30 de marzo de 1998. Tal como recordó el subsecretario de Asuntos Registrales, Matías Figueroa Escauriza “la venta de los inmuebles se intentó realizar igual”.

Al detectar esto, el Registro de la Propiedad solicitó que se inspeccionaran los protocolos del escribano Moreale para ver si tenía los respaldos necesarios para poder hacer la transferencia inmobiliaria y se comprobó que faltaba uno de los elementos fundamentales que es el boleto de compraventa, por lo que se decidió recolectar toda la información del caso y presentarla en la Justicia.

Con respecto al caso de los seis inmuebles de Venado Tuerto, “el procedimiento fue mucho más complejo y se abordó íntegramente desde el Registro de la Propiedad, al detectar el ingreso de dos pedidos de transferencia de los mismos inmuebles, realizado por dos escribanos distintos, con compradores distintos, citando el mismo poder de venta otorgado a la misma persona”, concluyó el subsecretario de Asuntos Registrales.

Según la documentación, el titular registral de los seis inmuebles sería una señora de 91 años.

Después un apoderado habría transferido a través de dos escribanos diferentes los mismos departamentos, en una superposición de ventas. Extraoficialmente las fisuras entre escribanos y gestores habrían precipitado los hechos investigados. En ambas situaciones (lotes y departamentos) se menciona a Casadei.

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