Etchecolatz se había descompensado

30 agosto, 2017

El ex jefe de la Policía Bonaerense durante la dictadura tiene 88 años y cumple en la cárcel de Ezeiza sus condenas a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad. Fue trasladado a un hospital zonal.

A pesar que durante todo el día se informó que el genocida Miguel Etchecolatz había sufrido un Accidente Cerebro Vascular (ACV), el abogado Pablo LLonto precisó que las autoridades judiciales Informaron que “no fue un ACV sino una descompensación y que ya estaba mejor y compensado y era inminente su traslado al hospital del Servicio Penitenciario en la cárcel de Ezeiza”.

Hace pocos días Etchecolatz fue recién exonerado de la Policía Bonaerense, el ex jefe de esa fuerza durante la dictadura militar. El represor, preso en el penal de Ezeiza por sus condenas a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad, fue trasladado a un hospital zonal por decisión del juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villanueva.

A pesar que durante todo el día se informó que el genocida Miguel Etchecolatz había sufrido un Accidente Cerebro Vascular (ACV), el abogado Pablo LLonto precisó que las autoridades judiciales Informaron que “no fue un ACV sino una descompensación y que ya estaba mejor y compensado y era inminente su traslado al hospital del Servicio Penitenciario en la cárcel de Ezeiza”.

Hace pocos días Etchecolatz fue recién exonerado de la Policía Bonaerense, el ex jefe de esa fuerza durante la dictadura militar. El represor, preso en el penal de Ezeiza por sus condenas a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad, fue trasladado a un hospital zonal por decisión del juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villanueva.

Etchecolatz tiene 88 años. Mano derecha de Ramón Camps y jefe de la Bonaerense durante la última dictadura, tiene seis condenas por crímenes de lesa humanidad -la primera de ellas dictada en 1986- y sigue siendo investigado en otros procesos.

Hace poco más de una semana, Etchecolatz fue exonerado de la Bonaerense junto a otros 11 represores que integraban esa fuerza. A pesar de haber sido condenados por cometer delitos de lesa humanidad, figuraban como retirados de la policía de la provincia y por ende seguían perteneciendo a la misma por lo cual conservaban sus condiciones como policías y los beneficios de serlo. Al ser notificado de su exoneración, Etchecolatz firmó y debajo escribió “prisionero de guerra”.

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