EL PAPA PIDIÓ “COMPROMISOS CONCRETOS” PARA DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS MIGRANTES REFUGIADOS

21 agosto, 2017

El pontífice llamó a la dirigencia del mundo a “acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”, con “compromisos concretos” como la simplificación de visados, la adopción de corredores humanitarios y la promoción de su inserción socio-laboral

Fue al dar a conocer el mensaje para la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el 14 de enero de 2018, el pontífice planteó la necesidad de “acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”.

“Considerando el escenario actual, acoger significa -ante todo- ampliar las posibilidades para que los emigrantes y refugiados puedan entrar de modo seguro y legal en los países de destino. En ese sentido, sería deseable un compromiso concreto para incrementar y simplificar la concesión de visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar”, explicó Jorge Bergoglio en el texto publicado este lunes por la Santa Sede.

“Al mismo tiempo, espero que un mayor número de países adopten programas de patrocinio privado y comunitario, y abran corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables”, planteó Francisco, que estimó que “sería conveniente, además, prever visados temporales especiales para las personas que huyen de los conflictos hacia los países vecinos”.

“Las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que lo pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales. Vuelvo a subrayar la importancia de ofrecer a los emigrantes y refugiados un alojamiento adecuado y decoroso”, planteó.

En ese marco, Francisco pidió “anteponer siempre la seguridad personal a la nacional”, por lo que “es necesario formar adecuadamente al personal encargado de los controles de las fronteras”.

“Las condiciones de los emigrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados, requieren que se les garantice la seguridad personal y el acceso a los servicios básicos”, agregó, y solicitó que “en nombre de la dignidad fundamental de cada persona, es necesario esforzarse para preferir soluciones que sean alternativas a la detención de los que entran en el territorio nacional sin estar autorizados”.

“El segundo verbo, proteger, se conjuga en toda una serie de acciones en defensa de los derechos y de la dignidad de los emigrantes y refugiados, independientemente de su estatus migratorio”, aseveró el Papa, que desde enero de este año conduce la oficina dedicada a los migrantes en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral.

“Si las capacidades y competencias de los emigrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados son reconocidas y valoradas oportunamente, constituirán un verdadero recurso para las comunidades que los acogen”, agregó, y manifestó su deseo de que “en el respeto a su dignidad, les sea concedida la libertad de movimiento en los países de acogida, la posibilidad de trabajar y el acceso a medios de telecomunicación”.

“En el caso de los menores no acompañados o separados de su familia es importante prever programas de custodia temporal o de acogida”, propuso también, además de recalcar que “el estatus migratorio no debería limitar el acceso a la asistencia sanitaria nacional ni a los sistemas de pensiones, como tampoco a la transferencia de sus contribuciones en el caso de repatriación”.

“Promover quiere decir, esencialmente, trabajar con el fin de que a todos los emigrantes y refugiados, así como a las comunidades que los acogen, se les dé la posibilidad de realizarse como personas en todas las dimensiones que componen la humanidad querida por el Creador”, agregó el pontífice en el texto.

“El último verbo, integrar, se pone en el plano de las oportunidades de enriquecimiento intercultural generadas por la presencia de los emigrantes y refugiados”, sostuvo.

La integración, aseveró, “puede acelerarse mediante el ofrecimiento de la ciudadanía, desligada de los requisitos económicos y lingüísticos, y de vías de regularización extraordinaria, a los emigrantes que puedan demostrar una larga permanencia en el país”.

“Debo destacar el caso especial de los extranjeros obligados a abandonar el país de inmigración a causa de crisis humanitarias. Estas personas necesitan que se les garantice una asistencia adecuada para la repatriación y programas de reinserción laboral en su patria”, planteó, y ratificó que “es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil -cada una según sus propias responsabilidades”.

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